
De inicio debemos considerar que todos los candidatos a la elección judicial son los que habrán de innovar en este ámbito; y en algunos casos parecería que la candidatura fue por designación –con tantas listas y correcciones– y en otros casos, los candidatos deberán buscar el voto popular como cualquier ciudadano de a pie; por último, en estas líneas les comparto mi postura en torno a la participación en la elección judicial.
En el contexto de la reforma judicial y la elección de jueces, debemos identificar que pareciera que algunos candidatos tuvieron su candidatura por designación -las múltiples correcciones en las listas finales-, y que les basta desplegar una campaña discreta porque al final estarán en el cargo -pues la promoción la realizarán incluso desde las instituciones-. Pero, aquéllos candidatos que si deben buscar el voto -y que ni siquiera tienen el espacio para una simple conferencia académica en las instituciones-, requieren de una verdadera estrategia de marketing jurídico que equilibre la promoción de la candidatura teniendo como base la ética y la imparcialidad propias del cargo -esencial-.
Indicado lo anterior, los candidatos que no forman parte de los grupos de poder político, considero que deben analizar el contexto y diseñar la estrategia; por lo que es clave analizar y asimilar:
• Normativa aplicable: Restricciones legales sobre la promoción de jueces.
• Tipo de cargo: Local o Federal.
• Perfil del electorado: Ciudadanos que definen la elección popular.
Es dable también indispensable establecer y definir objetivos:
• Posicionamiento: Considero indispensable construir una imagen de independencia, experiencia y compromiso con la justicia.
• Reconocimiento público: Es necesario dar a conocer la trayectoria y los méritos sin comprometer la imparcialidad.
• Confianza: Es indispensable lograr el respaldo de sectores jurídicos y ciudadanos.
Por otra parte, considero necesario allegarte de personas que conozcan del manejo y estrategias de comunicación y difusión en redes sociales, con la finalidad de establecer y definir una identidad profesional sólida basada en:
• Trayectoria: Casos o proyectos jurídicos emblemáticos, o aportes jurídicos, o la docencia.
• Valores: Aquellos que deben formar parte de tú campaña como la independencia, la ética y la imparcialidad.
• Propuesta judicial: Comunicarle a la ciudadanía que propones respecto del acceso a la justicia y respecto de los derechos humanos.
Definido lo anterior, es necesario definir los contenidos e imágenes que se utilizarán en los medios digitales y tradicionales, para dar visibilidad con:
• Publicaciones académicas: Artículos de opinión en revistas y periódicos.
• Redes sociales profesionales: LinkedIn, Twitter (X) y YouTube con enfoque educativo y jurídico.
• Entrevistas en medios: Posicionarse como experto en el temas ámbito judicial propio del cargo.
Lo anterior, con la implementación de una estrategia digital que comprenda:
• Página web con biografía, sentencias destacadas y opiniones jurídicas.
• Videos cortos explicando temas judiciales de interés social.
• Webinars y foros sobre transparencia, derechos humanos y administración de justicia.
Incluso se puede optar por un posicionamiento estratégico con otros actores, en los que se realice lo siguiente:
• Cabildeo con actores clave: Colegios de abogados, académicos y sociedad civil.
• Foros y conferencias: Participar en eventos jurídicos relevantes.
• Red de apoyo: Vinculación con organizaciones que promuevan la justicia.
Por último, es necesario considerar la evaluación de la propia campaña a corto y mediano plazo, con la finalidad de:
• Evaluar el impacto de la estrategia en redes y medios.
• Ajustar mensajes según las necesidades del electorado o actores decisores.
• Medir el engagement y percepción pública con encuestas o análisis de tendencias.
Con las ideas compartidas, podría realizarse una campaña efectiva en la siguiente elección judicial. Y, a mis amigos y amigas que participan les deseo buen éxito.
En lo personal, por ahora me mantengo en el litigio y en la docencia porque considero que son fundamentales para fortalecer el sistema jurídico en el contexto de una reforma judicial, desde dos frentes complementarios: la práctica -litigio- y la formación -docencia-.
Desde el ámbito del litigio -la práctica-, se tiene la oportunidad de incidir directamente en la justicia, defendiendo los derechos de las personas y generando criterios innovadores que pueden transformar la interpretación del derecho, así como al sistema jurídico.
Desde el ámbito de la docencia -formación-, esta me permite compartir conocimiento, y formar nuevas generaciones de juristas y contribuir al desarrollo de un pensamiento crítico en el ámbito legal.
Es por lo anterior, que considero que en mi caso, un cargo judicial implicaría vincularme a la función de aplicación e interpretación de la norma con limitaciones bien definidas en la incidencia activa del cambio jurídico que impone la reforma judicial; y dejando solo a la docencia como un medio para influir moderadamente desde un cargo judicial en la evolución del derecho y su aplicación efectiva en la sociedad.
Por tanto, considero que la función judicial queda para un mejor momento, ya que requiere mayor experiencia y capacidades que, por ahora estamos en proceso de consolidar.
Deseo un buen éxito en la elección judicial, por el bien de todos.

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